miércoles, 27 de febrero de 2013


Dime niño que miras?
Qué concentra tu prisma en este cosmos volátil?
Qué contemplas absorto  desenmascarando el mundo
Mírame un rato y tu candidez descorra las mías.
Que el mundo sean tus ojos para purificarnos en ellos.
Tu cristal como entrada al universo para sanarnos de a poco.

El ateísmo Eclesial.
Si ateísmo viene de Athos vale la pena repasar su mito. Hijo de Gea considerado uno de los Gigantes que se rebela contra los dioses, a uno de ellos le arroja una piedra y  asesinado se convirtió en monte. Allí precisamente se levanta un templo al dios Zeus que también recibe el nombre de Athous.
Aun recuerdo que inscribía en la pizarra en el comienzo de las clases de Introducción a la Teología resultando muy provocativo: Para conocer al Dios cristiano hay  que hacerse ateo. Hoy más que nunca sigo sosteniendo lo mismo refundando esta convicción desde este mito de Athos
No es la simple definición sin dios lo que define al ateísmo. Hay otro, en la raíz misma y fundamento de la edificación de la institución religiosa del cristianismo occidental. Tal  como el monte de athos, quien se rebela convirtiéndose en el lugar donde se erige el templo a Zeus, subyace esta misma sedición.  Como se todo edificio que representa en lo alto de la institucionalidad de occidente no fuera más que eso.  La fe convertida en cimiento y visibilidad portentosa pareciera ser, en definitiva, y o en su raíz misma la rebelión y el abandono de Dios.
Una iglesia desprovista de toda pretensión de poder, una comunidad en el  “llano” del servicio y compasión genuina, sin lideres ni gigantes anquilosados o apertrechados en las estructuras de la rebelión, deben asomar en la autentica fe que se nos esfumo en una creencia de cuño “atheo”.
Todo el paquete doctrinal desde estas estructuras es gnosticismo. Todo repensar la fe fuera de ellas es ortopraxis que sigue los pasos del Dios desposeído que nos manifestó Jesús.
La fe que se sostiene desde el monte de Athos es el miedo. La fe que se desprende es amor y ve en el autentico ateo, quien se distanció de esta estructura  del miedo, un aliado.
Otra aproximación es la soledad, el abandono… pero será párrafo para otra reflexión.