miércoles, 16 de abril de 2014

Desde el balcón del Wade (2)

Desde el balcón de Wade (2)
Ya no puedo ir ahí.
 La atmosfera familiar se esfumo al sur y un cementerio y las hijas, brote de ese lar son porteñas en la diáspora.
Y lo peor. Lo que estriñe el interior:
 desde alli se contemplaba la vida en laberintos del ethos porteño,
 fraguado  en la inventiva permanente y   el zigzageo existencial del ir y venir de pisadas escalonadas o el freno constante de suelas desgastadas para llegar al terruño vital,
 encajado en  recovecos  donde las casas enlapadas de rocas milenarias abrigaban la vida de los miles en carpas del paisaje de hoy.
Hoy, el insólito e inicuo descuido, dejo en cenizas vidas y recuerdos.  Mis añoranzas de destripan en la compungida represión de la tristeza a fondo.
El océano- escenario de fuegos de artificio, contempló impotente los fuegos de la desolación.
Levántate “Pancho”. Tu ethos  de choreza puede aún sobre las toneladas de cenizas.
“Porque no se puede vivir sin conocerte”