“Es hora de mirar hoy al Niño Jesús
no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres. Hay que buscarlo entre los
niños desnutridos que se acostarán en la noche de navidad sin tener que comer, en los
inmigrantes que recorren todo el día nuestras calles por una oportunidad
laboral...
Estas palabras parafraseadas de monseñor Romero no se paran
desde la crítica histórica, que es valorable en su aporte para ser más humildes
y no pretender una defensa de nuestros dogmas, mas allá de su propia motivación
sapiencial. Los dogmas son datos de fe , no de ciencia. Y su valor estriba en
ser narrativas fundantes de una fe. Tiene su propio y exclusivo aporte que,
muchas veces, se pierde cuando se le quiere pasar por el filtro de una racionalidad ajena a ella misma o la razón-mercado
el viejo pascuero, por ejemplo, es un
mito de la religión secular que se resiste a despegarse por completo de los
ritos sapienciales que nos aporta la tradición cristiana y se desperfila con el dios-consumo
Re vivir esta época con su adviento
esperanzador nos abre a una dimensión
intercultural de esta emotiva celebración perdida entre los paquetes del
consumo.
Instalo en mi casa un pesebre y evoco en
ellos los rostros de mis hermanos haitianos de las clases de español y de mis hermanos hondureños en su caravana a
las puertas del imperio, sus luchas y resistencia. Nacerá Jesús entre ellos,
cual es la re-significación que ellos le dan? Escuchar sus respuestas son el
adviento que necesitamos.
Desde la sabiduría del dogma de la
encarnación me aproximo para ver en sus vidas la visita de Dios. Desde una sola
gota que se puede exprimir al infinito de esta narrativa que nutre mi fe
afirmo, descubro y celebro: Dios nos visita en ellos. Son auténticos protagonistas de pesebre ¡¡¡
