sábado, 13 de octubre de 2012


Ritos...

Cuando llega la noche, cuenta el sabio Heráclito, todo ser humano prende una luz para sí mismo.
No alcanza. Se debe prender la del otro para que encienda la propia.
La soledad, dice un sabio rabino, se diluye cuando hay otro para contarle la soledad que te habita.
No alcanza. Hay que abrirse  a la soledad del otro para que la propia nos saque del encierro.
¿Cuánta proactividad hace falta para topar el suelo de lo esencial?  
¿Para quebrajar las armaduras de los miedos inmovilizadores y atreverse al riesgo del ejercicio de amar?
Después de esta parrafada que atiza mi tenue luz y soledad reflexiva, solo me nace el verbo activo del perdón.
Solo en esta apertura se vive en el Misterio de un Otro que se escribe con mayúscula y las puertas cerradas ceden a la luz que nos llega desde los transmuros de la vida que sustenta.
Que torpedad, si es tan simple. Dar y darse. La espiritual material, real y visible. El son genuino del Misterio en la vida.
Nazareno ¿Me enseñas? Sigo estando tan lejos. Revertir en la dación de mi mismo las demandas soberbias.
Odio los químicos que nutren el destierro y extinguen la luz.
Terapia de la gratuidad y dación has asomar la esquiva libertad entristecida de abandono.

Te doy una rosa roja. Sangre que se da, derramo de libertad.
Solo riégala, dicen que con una gota de cloro viven más.

viernes, 20 de enero de 2012

Martín (2)


Miras desde tu oftálmica inocente
Tus cristales sin cotos,
Tu virgen apertura.
Tu semblante solo  incita a la bondad y radical ternura
Tus ojitos rasgados te invitan a extenderte en miradas panorámicas
¿Qué miras precioso?  ¿Cómo se ve el mundo desde tu perspectiva?
¿Cómo saberlo?  Para reconstruir desde tu lente de penetrante limpidez.
Este mundo ajado de oteadas fragmentadas.
Ay Martin¡¡  como llenas el universo con tus  cuerpo pequeño y tu candidez gigante
¿Me prestas tus canicas un ratito?

jueves, 12 de enero de 2012

MARTIN

Eslabón de vida,
Trozo de esperanza, 
Vectores germinales de múltiples bellezas.
Partícula de universo, trama de infinito,
Conmueves, mueves, movilizas en ánimo,
Despabilas el espíritu.
Atizas el amor
Le has otorgado el certifica vitalicio de madre a una Vitalia. (tu mamá y mi hija)
Contigo se apagan nuevamente los incendios de  increencia.
Se vuelve a tener fe, eres una explosión de fe curadora.
Abre tus ojos,
Ven,  enséñame a ver el mundo con los tuyos, observador sin traumas,
Solo ruego…
que el mío no estigme la contemplación propia desde tus ojos vírgenes.
Tu abuelo.

viernes, 6 de enero de 2012

Con un preámbulo de casi nueve meses hoy comienza el relato de una historia, la narración de una vida, una libertad que quiere ser contada.
¿Quien la escribe? Es de esperar que el mismo, para eso nosotros, sus redes cercanas o su recurso narrativo inmediato y sus primeros voceros, la Cata y Alfredo, hemos de velar por que nada ni nadie, absolutamente nada ni nadie, dañe el capullo del germinal estado de su libertad. y la pluma de su potencial identidad se plasme entre nosotros.
Tu relato, pequeño Martín, ¡¡¡cambiará el mundo¡¡¡ Si ya nos has cambiado a nosotros que estamos ansiosos de comenzar a leerte.
Tramado de ternura, ven a movernos la vida con tu propia prosa