lunes, 29 de septiembre de 2014

A TODOS Y TODAS, PRESENTES EN PALABRAS, NOTAS Y PRESENCIA EN LA DESPEDIDA DE MI PADRE. WALDEMAR CORTÉS CARABANTE


Se acopla un vacío al vaivén de la vida.
los ritos de réquiem para decirle adiós no pudieron ser más a tono a lo que fue su vida:  voces de la diversidad que tanto nos enseñó a aceptar y crecer con ellas: el rezo judío milenario que seguramente el mismo Jesús, a quien tanto siguió en sus actos de vida, habría dicho a un amigo, estuvo presente en el rabino Feldmann, cuya comunidad envío la solicitud de plantar un árbol a su nombre en tierra santa; la Sura del Corán que nos recordó el amigo Mohamed, haciéndonos ver que su vida también recibía un aplauso de Al-lah; sus compañeros del gremio de los profesores recordando su consecuencia de profesor-maestro; la voz de su amigo de la elocuencia, Pedro Godoy, entronizándolo en la línea de los grandes pedagogos de la patria nuestra; las cálidas palabras del pastor anglicano, Pato Browne, que él mismo habría dicho para reconocer a su compañera de la vida en su abnegada labor de cuidarlo hasta el último respiro; Los  cantos de la elegía de Miguel Hernández despidiendo al compañero del alma, “honrar la vida” que fue su “leit motiv”y ese eterno "hacer camino al andar" que fue su existir.

Se fue el “compañero del alma” con él quien siempre quedó algo para seguir conversando. Nos deja su siembra de rosas blancas en el corazón de su familia y en cada rincón donde dejó su estampa. Su vida fue ese verso de José Martí. Adiós Waldemar…. De quien siempre tuvimos “una mano franca”
Muchas gracias.

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