Hoy te descubrí,
en las lecturas "sabatianas"de madrugada.
Estabas allí, el cálido café del rito
de evocar la plenitud de lo humano en los rostros que admiro, te abrió la
puerta de mi intimo huerto. Así, sólo te pido, antes que alces fuga,
No te ausentes
libélula de mi jardín interior,
sin antes sanar
mis demiurgos y espantar mis demonios,
Libera libélula,
y discierne anhelos en tus vuelos internos,
sin que antes la realidad siga su decanto
y
acreciente o desvanezca la luz que asoma
al final del transito convulsionado de cambios.
Tu larva bajo
agua emergió en vuelo, déjame que lo intente.
deja que esa fluorescencia
sea luz en el horizonte de tus largos vuelos y los reintentos míos.
Como anidarte? Aun
no te vayas,
que nada te
espante,
me dejaría tu ausencia
sin pie de esperanza.
Has florecer lo
Infinito en mi plantío
y la mirada asiente diáfana, sin dudas ni
defensas.
Podría abrir el
corazón y dejarte ir
pero tu revoloteo
nutre resistencia, muerde el dolor.
y afianza los
cambios de convulsionados conflictos.
Cómo se siente
tanto y no sale en verbo?
encriptado, hasta
que hayas cumplido
o tu metáfora anide
en una rosal de rosas blancas
y te prepare un
café o prepare la vida o prepare la muerte.

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