jueves, 30 de noviembre de 2017

Críptica Libélula.


 
Hoy te descubrí,
en las lecturas "sabatianas"de madrugada. 
Estabas allí, el cálido café del rito de evocar la plenitud de lo humano en los rostros que admiro, te abrió la puerta de mi intimo huerto. Así, sólo te pido, antes que alces fuga,
No te ausentes libélula de mi jardín interior,
sin antes sanar mis demiurgos  y espantar mis demonios,
Libera libélula, y discierne anhelos en tus vuelos internos,
sin  que antes la realidad siga su decanto 
y acreciente o desvanezca la luz que asoma  al final del transito convulsionado de cambios.
Tu larva bajo agua emergió en vuelo, déjame que lo intente.
deja que esa fluorescencia sea luz en el horizonte de tus largos vuelos y los reintentos míos.
Como anidarte? Aun no te vayas,
que nada te espante,
me dejaría tu ausencia sin pie de esperanza.
Has florecer lo Infinito en mi plantío
y  la mirada asiente diáfana, sin dudas ni defensas.
Podría abrir el corazón y dejarte ir
pero tu revoloteo nutre resistencia, muerde el dolor.
y afianza los cambios  de convulsionados conflictos.
Cómo se siente tanto y no sale en verbo?
encriptado, hasta que hayas cumplido
o tu metáfora anide en una rosal de rosas blancas

y te prepare un café o prepare la vida o prepare la muerte.

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