domingo, 22 de abril de 2018

Radiografía espiritual.


Florecer desde el lodo

"La iluminación es flor que brota inesperadamente a la vera del camino y nos sorprende en pleno extravío. La maravilla del loto blanco, simultaneidad de flor y fruto, florece inesperadamente desde el fango. Dejándonos aceptar gratuitamente, asumimos la necesidad del propio barro sin justificarla. La realidad nos deja ser y nos dejamos ser por ella…
Bueno es reconocer la sombra y responder a la luz, sin obsesionarnos con la negatividad. Reconocer que el estanque de mi vida no es agua trasparente. Engaño es creerse agua limpia. Pero mayor equivocación es no percatarse de que la gota de agua sucia puede reflejar la luna. Al filtrar el agua, hay quien se queda mirando la suciedad recogida en el filtro, en vez de beber la que sale limpia.
Descubrimos lo mejor nuestro cuando alguien se fía de nosotros, incondicional y amablemente. Soy mejor de lo que creo cuando me autocondeno. Soy peor de lo que me creo cuando me autojustifico. Lo mejor de mi mismo  es mi yo profundo, soy mi mejor yo, cuando soy tal cual me ve quien, al mirarme con amor, me crea. “La llegada del reino de Dios no esta sujeta a cálculos” (Lc 17,20)
Si descubrimos una instancia absoluta que nos acepta sin condiciones, tocamos fondo en
lo mejor de la propia hondura, allí donde somos mas que nosotros mismos: homo superat hominem, la profundidad humana desborda la pequeñez de los humano."


De Juan Masiá  en Vivir, Espiritualidad en Pequeñas Dosis