lunes, 8 de noviembre de 2010

marcas que estigman

La consultora Anguita y el MINEDUC me han regalado una experiencia que no sospeché vivir. Me encuentro como consultor capacitando a los Supervisores Técnicos Pedagógicos del Ministerio de Educacion. Un intento de orientar su función al rol de asesores.
Hoy, en la experiencia de entrar en el espacio laboral que fue propio de mi padre, retomo este poema dedicado a su vida. Existencia que hoy vive los embates de una enfermedad de postración y dependencia. Su vida laboral fue vocación y su paternidad bailaba la danza del docente o maestro que estructuró su identidad plena...

Hay marcas que estigman

Tu silencio viejo, pedagogo
Son tus discursos y pizarras de cal del ayer
Tu logos creativo en remanso, impulso de ideales,
Bien merece un descanso tras haber amado tanto.
Tu verbo en gratitud ante el ritual de amarte postrado
Por noches y mañanas,
quiebra el dolor en ternura
Y tu humildad sosiega mis soberbias.
Tu inmovilidad es el descanso de tanta
contradicción  ingrata,
porque tus adultos siguen esperando
aun carentes de palabras freirianas,
sin contar más con la elocuencia que sellaron tus actos por ellos.
sacando de la nada una campana en callampa para llamar a prójimo al curso del abc
Calla viejo, descansa, que nos toca a nosotros
amar sin preguntas, conjugar el plural
y quedarnos sin abrigo en el latido distinto.
Crea  todavía,  con tus gracias tiernas y resignación,
más mundo y sentido para los que firme tomarán el relevo.
Gemas que permutan tus sueños y los míos
Sellados por palabras de tu silencio vivo
Dale, libera en tus silencios,
Puentes en los  vástagos  que marquen en ellos
La esclavitud de amar,
Espinudo camino de la escasa libertad.
Debiste pedirme permiso para marcarme tanto y ahora en tu silencio.
Viejo educador empedernido.

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