jueves, 29 de marzo de 2018

¿Qué muere y resucita en el recordatorio de esta semana en la tradición cristiana?




Ha de morir una forma de creer en Dios y resucitar una renovada o transformadora forma de acercarse a la fe.
Me recuerda el asombro que provoca advertir que varios filósofos judíos después de Auschwitz siguen siendo creyentes. Pero, claramente, desde otra aproximación totalmente distinta a esa infantil fe que sigue creyendo que dios esta "arriba", es el controlador de todas las cosas y todo cuanto nos sucede es decisión  de su suprema voluntad.
Muere, recordando al Gran Inquisidor de  Dostoievski, aquella dimensión de la fe edificada en el poder que controla el milagro, el misterio y la autoridad.
La Edad Media dio paso a la modernidad bajo el binomio Religio – Regula. Eso llevó a expulsar a judíos y musulmanes de España y controlar las reglas únicas de vivir la religiosidad por la inquisidora cristiandad de aquella época. Posteriormente, la hegemonía de esta fe dio paso a una razón autónoma que se auto erigió como la fuente de las nueva  escatología del progreso y pasó a ejercer la misma dimensión controladora del gran Inquisidor.
Tres dimensiones (milagro, misterio y poder) desautorizadas y desmoronadas en el escándalo de una cruz que sentencia a muerta a la víctima o el inocente, donde la ecuación malo= culpable= castigo divino, perdió todo sustento. La lógica del poder que controla la verdad quedó sin fundamento y la víctima, sí es inocente.  Nadie tiene la posibilidad de ejercer una razón normativa cuyo fundamento último sea dios y no-dios.
 Desde esta recordada semana  a la búsqueda de la divinidad  ya no hacia arriba, buscando las respuestas que solo habitan en el silencio del universo; sino,  desde abajo, dejando las preguntas y encarando la vida con todos sus acontecimientos, desde el intra - mundo, con una mística con sabor a vida, a cotidianidad sagrada de encuentros humanos y mundanos, a sudor de solidaridad con el sufrimiento de todo ser humano.
Todos los años vuelve el ciclo de rememorar.  Inevitablemente no pasa un año para volver irremediablemente a lo mismo, volver a someter esta revolucionaria manera de creer  a una expresión más de religiosidad para controlar el misterio, el milagro y el poder.
Feliz liberación.  Eso celebra Pesaj. Y  la Semana que al indicarla como “santa” la enclaustra de nuevo en aquello que, en  su sentido más íntimo,  nos quiere liberar.

1 comentario:

  1. ¿Y quien o quienes darán cátedra en ésto? Hay alguna religión que pueda erigirse mejor que otra?

    A Jesús lo llevaron a la cruz los poderes religiosos y políticos. Serán ellos quienes estén en condiciones de decirnos cómo creer?

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