Que difícil tarea impuso el oficiante. Encontrar un símbolo que represente este acto de entrega, de dejarte partir en estos nuevos lazos de amor que tejes con Alfredo.
Pensé en tu niñez. Pero no usaste chupete.
En tu infancia y caminaste rápido. No hubo andador
En tu adolescencia y asomó tu sana rebeldía en tu pelo encrespado al viento que mis dedos, más de una vez, intentaron desenredar al abrazo de tus sueños.
Y me he quedado pegado en tu sonrisa recilente. Hija del coraje y la nobleza.
Entonces, me acordé de tus cavilaciones vocacionales. Quisiste estudiar cocina para tener un restaurant y recuerdo haber mencionado que pelarías cebolla toda tu vida cuestionando tus decisiones. Pero optaste por que el prójimo no pele solo cebolla e hiciste de los social tu vocación y trabajo.
Eso hoy te entregamos. Una cebolla. Símbolo de lo que viene.
Desojarás,
llorarás,
reirás,
pelarás,
picarás finito
y aliñarás
todo a la vez, o una tras otra, la vida entera.
Le pondrás cebolla al pino que sabes ponerle a la vida.
Y como dice el refrán,
con tu flaco pan y cebolla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario